Esta es una receta «de aprovechamiento», para la que he utilizado unas rodajas de berenjenas empanadas y fritas que me habían sobrado y, por supuesto, no pensaba tirar.
Eché mano de lo que tenía en casa, un calabacín, dos champiñones, un resto de tomate frito casero…y me puse manos a la obra. Además de las verduras miré qué tenía en el frigorífico y encontré un paquete de bacalao ahumado, del que uso para hacer la ensalada de naranja y bacalao, así que ya tenía los ingredientes básicos para hacer esta milhojas. Un poco de imaginación y…voilá…un plato riquísimo.
Qué necesitamos:
- Una berenjena
- Un calabacín
- Dos champiñones
- Un paquete de bacalao ahumado
- Un diente de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Tomate frito
- Queso rallado

Cómo se hace:
Ya he dicho que he aprovechado unas rodajas de berenjenas empanadas y fritas que me habían sobrado, pero si no se tienen las hacemos. Se pela y corta la berenjena en rodajas. Se ponen en un recipiente con agua y sal un buen rato. Se escurren y se pasan por harina y pan rallado y se fríen en aceite bien caliente. Las dejamos en espera.
En una sartén sofreímos el ajo y, a continuación, el calabacín y los champiñones cortados en trocitos.

Sacamos el bacalao del paquete y lo escurrimos y secamos con papel de cocina, para que no tenga demasiado aceite.

Para hacer la milhoja usamos un aro de emplatar y vamos colocando capas: una rodaja de berenjena, un poco de mezcla de calabacín y champiñones, unos trocitos de bacalao y de nuevo lo mismo, que queden dos capas de cada cosa. Esto lo hacemos en la bandeja que vayamos a usar para el horno.

Terminamos echando tomate frito y queso rallado sobre cada milhoja.

Calentamos el horno a 180º y metemos la bandeja con las milhojas, hasta que se gratine el queso.

El resultado es un plato muy ligero y muy rico, en el que podemos hacer cambios dependiendo de los ingredientes que tengamos en casa.