Mi nombre es Lola López de la Orden y este blog nació de mi afición por la cocina. Para mí es uno de mis mayores ocios y disfruto con ella. Espero transmitiros ese gusto por cocinar y que disfrutéis también.
El karaage es una técnica culinaria japonesa, con ella se marinan trozos de alimentos, generalmente pollo, se rebozan y se fríen. Quedan muy jugosos por dentro y crujientes por fuera.
Es una receta sencilla, solo es necesario tener los ingredientes que tenemos que usar, pero actualmente son fáciles de encontrar en las tiendas de productos orientales. No resulta cara y cuando se prueba se repite, porque está riquísimo.
Qué necesitamos:
400 g de pollo deshuesado y en trocitos
10 g de jengibre
10 ml de mirin
10 ml de salsa de soja
10 ml de aceite de sésamo
Un diente de ajo o una cucharita de ajo molido
Rebozado y fritura:
140 g harina de arroz, o trigo
40 g de puré de patatas en polvo
4 claras de huevo
40 ml de agua con gas fría
Sal
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra (ellos usan de girasol)
Cómo se hace:
En primer lugar marinamos el pollo, que ya estará cortado en trocitos, sin huesos. Mezclamos en un cuenco el jengibre rallado o en polvo, el ajo aplastado o en polvo, el mirin, la soja y el aceite de sésamo. Dejamos el pollo macerar de un día para otro en el frigorífico.
En un cuenco mezclamos la harina y el puré de patatas. Añadimos el agua con gas, las claras, la sal y la pimienta (un pellizco). En esta mezcla rebozamos los trocitos de pollo y los freímos en dos tiempos, para que queden muy crujientes por fuera y tiernos por dentro. Primero los freímos a 170º, los sacamos y subimos la temperatura del aceite a 200º, y volvemos a freírlos. Los escurrimos y listos.
Se pueden acompañar con salsa de soja o salsa sweet chili, o con mayonesa de soja, que se hace añadiendo a una mayonesa ya hecha un chorrito de salsa de soja. Y también podemos añadir nuestro toque occidental, una estupenda ensalada.
El pasado 25 de junio asistí a la I Jornada del pescado de Rota, que se celebró en esta localidad. Y entre otras muchos temas que trataron los participantes en las mesas redondas me llamó la atención lo que dijeron sobre el pulpo.
Pusieron un vídeo elaborado por la Organización de Productores Pesqueros Artesanales Lonja de Conil, La Atunara y Rota (OPP72) dedicado especialmente a los niños, muy simpático e instructivo, y he encontrado un pdf sobre el mismo tema. De él he sacado la información que publico hoy, ya que considero es muy interesante, y a la vez remito a algunas recetas hechas con pulpo que he publicado en este blog. Este es el texto:
El pulpo es una especie que ocupa un papel muy importante en la industria pesquera y en la gastronomía. En la costa gaditana se encuentra cerca de los puertos de Conil, Rota y La Atunara en La Línea. Pero en general el pulpo vive en los océanos en lugares rocosos o en cuevas donde se puede esconder. Su cuerpo flexible le permite meterse en espacios pequeños para protegerse o descansar.
Tiene ocho brazos fuertes, cada uno se mueve de forma independiente, tienen ventosas y ello le permite agarrar cosas, caminar por el fondo del mar y atrapar a sus presas que le sirven de comida.
Se alimenta de peces pequeños, cangrejos, camarones, caracoles y otros animales marinos. Las algas invasoras que están llenando actualmente nuestras playas son un peligro precisamente porque impiden que estos animalitos puedan ser capturados por los pulpos para alimentarse. El pulpo tiene también un pico, que parece un pico de loro, y lo utiliza para romper las conchas duras y coger el bicho de su interior.
Es muy inteligente y los pescadores tienen que poner en marcha su imaginación y una gran astucia para capturarlos. Los pulpos se pescan de manera distinta según la zona. En Rota utilizan los cántaros de cerámica o alcatruces. Se trata de vasijas redondas, con un pequeño orificio en el fondo. Pueden formarse líneas con varios o largas filas de hasta 200 alcatruces. El pulpo los identifica con cuevas y se mete dentro de estas vasijas quedando atrapados. Si el pescador ve que ha quedado atrapado un pulpo pequeño lo suelta para que siga viviendo en el mar.
Otra forma es usar la nasa, que evita dañar el entorno marino. Las nasas son como jaulas que se colocan en el fondo del mar, cubiertas con una red y con varias puertas. Por ellas entra el pulpo pero no puede salir, queda atrapado sin ser dañado. El uso de nasas es cuidadoso con el mar pues no daña el fondo marino, no atrapa otros peces o especies y, además, permite al pulpo seguir viviendo en su hábitat hasta ser capturado. Una tercera forma de capturarlo es usar el chivo, herramienta típica de Conil. Se trata de un tubo metálico de níquel y plomo, de unos 20 a 30 centímetros. Tiene pequeños orificios por donde salen unas puntas de anzuelo. En ellas se pone carnada, trocitos de peces brillantes como la caballa o la sardina. Los pulpos, atraídos por el brillo, se acercan y son capturados.
En Conil se pesca el denominado “Pulpo de Chivo OPP72”, y tiene una marca especial porque se pesca de una manera que cuida el mar y a las criaturas marinas. El secreto está en la forma en que se pesca. El chivo es muy cuidadoso y selectivo, lo que significa que solo atrapa pulpos y no daña otras especies ni el fondo del mar. Gracias a ello ayuda a mantener el mar limpio y lleno de vida, además respeta la naturaleza y se asegura que el pulpo no desaparezca y no falte en los próximos años.
En este blog podéis ver las recetas de Pulpo al ajillo
Arroz con pulpo
Ensalada de pulpo
Pulpo asado sobre parmentier de patata
Pulpo a la gallega
En ellas y en más recetas se puede comprobar lo rico que es el pulpo, se haga como se haga, además de proporcionar proteínas, vitaminas y minerales. Así que desde aquí animo a comer pulpo, siempre será un acierto.
Los huevos rellenos apetecen a lo largo de todo el año, pero cuando el calor aprieta aún más, porque es un plato fresquito que, igual que la ensaladilla, es muy veraniego.
En esta ocasión los hemos rellenado con atún en aceite, pero se pueden rellenar también con gambas, y se pueden adornar con pimiento morrón, aceitunas…
Qué necesitamos:
Dos huevos cocidos
Una latita de atún en aceite de oliva
Mayonesa, mejor casera
Tiras de pimiento morrón para decorar
Para la mayonesa:
Un huevo
Un vaso de aceite de girasol
Un chorrito de vinagre
Sal
Cómo se hacen:
He cocido solo dos huevos, pero se usará la cantidad adecuada al número de comensales, y al mismo tiempo usaremos más latitas de atún. Cuando los huevos estén duros se apartan y se dejan enfriar. Los cortamos por la mitad a lo largo, sacamos las yemas con cuidado y las mezclamos con el atún escurrido y desmenuzado. Añadimos mayonesa y seguimos mezclando. La mezcla debe quedar homogénea, bien unidos los tres ingredientes.
Con ella rellenamos las mitades de los huevo, no solo el hueco de las yemas sino también los alrededores, que queden convexos. Adornamos con tiras de pimiento morrón y los dejamos en el frigorífico para que estén fresquitos.
Para hacer la mayonesa casera echamos un huevo en el vaso de la batidora de mano, un poco de sal, un chorrito de vinagre y un vaso de aceite de girasol. Metemos la batidora de mano hasta el fondo y empezamos a batir, no debemos moverla de arriba abajo hasta que veamos que emulsiona. Entonces subimos y bajamos varias veces hasta que la salsa tenga consistencia. El vinagre, como buen conservante que es, sirve para que la podamos usar durante varios días, conservándola en el frigorífico.
Ya publiqué en otro momento la receta del codillo al horno, y en esta ocasión lo he cocinado en la olla rápida. Queda muy tierno y la salsa riquísima.
Esta parte del cerdo contiene mucho colágeno que es una proteína esencial para la salud de los huesos y la piel. El colágeno ayuda a mantener la elasticidad y la resistencia de los tejidos por lo que no está mal tomar de vez en cuando codillo.
Qué necesitamos:
Un codillo
Media cebolla
Una zanahoria
Una hoja de laurel
Tres o cuatro granos de pimienta negra
Pimienta molida
Un botellín de cerveza
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hace:
Salpimentamos el codillo. En una olla rápida o exprés echamos aceite y la ponemos a fuego fuerte, y doramos el codillo por todos los lados, lo sacamos y reservamos.
En el mismo aceite echamos la cebolla y la zanahoria cortadas y las doramos. Volvemos a echar el codillo, con los granos de pimienta, el laurel y la cerveza. Echar un poco de sal y cubrir con agua. Poner la olla 45 minutos a partir de que salga el vapor.
Cuando esté tierna lo sacamos y pasamos la salsa por un pasapuré, para que quede todo mezclado pero no tipo «crema». Riquísimo.
Estos rollitos de primavera tienen varias versiones, con carne, sin carne…pero tienen en común las verduras. Aunque se crea lo contrario, no son típicos de la gastronomía china, cuando estuve en China no nos los pusieron en ningún restaurante ni los vi en ninguna carta. Lo que sí parece cierto es que su origen es oriental, y ahora son muy comunes en Occidente.
Qué necesitamos:
Medio repollo
Una cebolleta
Una zanahoria
Un puerro
Soja líquida
Obleas de arroz
Aceite de semillas
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hacen:
Cortar todas las verduras en juliana, saltear en un wok con un poco de aceite de semillas, a fuego lento.
Añadir soja y remover bien, que todas las verduras se impregnen de esta salsa.
Coger una por una las obleas, mojarlas en agua para que se reblandezcan y hacer los rollitos, poniendo en cada oblea un poco de verduras y cerrándolos bien, que no se abran. Ponemos aceite de oliva a calentar y, cuando esté bien caliente, vamos friendo los rollitos. Y listos, los podemos tomar con alguna salsa oriental, agridulce, de soja…
La última receta publicada era de croquetas con champiñones, y esta también lleva este ingredientes, y es que compré unos champiñones muy buenos y me han dado para hacer los dos platos.
En las croquetas usé los champiñones al ajillo, en esta van crudos y se hacen en la misma salsa de la carne.
Qué necesitamos:
Un trozo de presa ibérica
Unos champiñones
Media cebolla
Tres dientes de ajo
Un vaso grande de buen vino
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hace:
En una olla, mejor la rápida, echamos aceite, y sofreímos la cebolla y los ajos picados. Los dejamos hasta que se doren bastante y pasamos el trozo de presa por ambos lados. Añadimos sal y el vino, que puede ser Oloroso, Oporto, PX…teniendo en cuenta que estos últimos dan un toque dulzón, muy rico por cierto.
Añadimos agua y cerramos la olla, dejándola hasta que la carne esté tierna. Si la olla es rápida basta con 15 minutos. Sacamos la carne y en la salsa echamos los champiñones laminados, y los dejamos unos minutos para que se hagan. Bastarán tres o cuatro minutos.
Cortamos la carne en filetes y los acompañamos de la salsa…lista y buenísima.
Nos encantan las croquetas y en este blog he publicado varias recetas, del puchero, de jamón, de espinacas, de gambas…Pero nunca las había hecho de champiñones, así que cuando últimamente he comprado champiñones he probado a hacerlas con ellos, al ajillo…y me han salido buenísimas.
Qué necesitamos:
Champiñones
Un diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Vino blanco
Harina de trigo
Leche
Caldo de verduras
Sal
Huevos
Pan rallado
Cómo se hacen:
En primer lugar hacemos los champiñones al ajillo. Los laminamos, igual que el ajo. En una sartén ponemos un poco de aceite y freímos un poco el ajo, añadimos los champiñones y sal, los pasamos un poco y añadimos un chorrito de vino para que se hagan. Los cortamos en trocitos muy pequeños.
En la misma sartén echamos tres cucharadas soperas de harina de trigo, bien llenas, y removemos hasta que deje de estar blanca, señal de que ya no está «cruda». Añadimos un vaso de caldo y dos vasos de leche, a fuego bajo y sin dejar de remover con pala o cuchara de madera. Tiene que ser a fuego bajo para que no se formen grumos. Añadimos otro pellizco de sal y seguimos removiendo hasta que la masa se despegue de la sartén, la volcamos en un recipiente de vidrio o cerámica, no de plástico, y dejamos que la masa se enfríe., Ya fría vamos formando las croquetas, las pasamos por pan rallado, huevo batido y, de nuevo, pan rallado.
Y ya solo falta freírlas, a fuego fuerte hasta que queden doradas. Riquísimas.
En un reciente viaje a Murcia probé bastantes platos típicos de aquella región, todos buenísimos. Una de las tapas que más ofrecen los bares, aparte de la famosa «marinera» murciana, es el «caballito murciano». Se parece mucho a nuestras gambas rebozadas y, como se hace con este marisco que también tenemos en Cádiz, pues lo he copiado y lo he hecho yo también en casa, usando langostinos en vez de gambas.
Qué necesitamos:
Langostinos o gambas grandes
Harina de trigo
Cerveza
Sal
Cómo se hacen:
Pelamos los langostinos o gambas dejando las colas. Los pasamos por un pinchito de madera, de manera que los atraviese de punta a punta. En algunos bares los sirven sin este palito, pero en otros sí lo hacen.
Hacemos la masa mezclando seis partes de harina por cada una de cerveza, en esa proporción. La cantidad dependerá de la cantidad de caballitos que vayamos a hacer. Añadimos sal a la mezcla.
Ponemos a calentar aceite y, cuando esté bien caliente, vamos pasando los langostinos por la masa y friéndolos. Los escurrimos en papel de cocina y…a comer. Se pueden tomar con mayonesa, salsa rosa…o ensalada.
Ya he publicado varias recetas con costillas de cerdo, que las compro en Carnicería Paco Melero de Vejer y tienen mucha carne y están muy tiernas. Por eso las cocino con frecuencia, porque las haga como las haga siempre salen buenísimas. Esta nueva receta es un acierto.
Qué necesitamos:
Un kilo de costillas de cerdo cortadas
Una cebolla
Tres o cuatro dientes de ajo
Un tarrito de tomates secos o ñoras
Pimienta negra molida
Pimentón dulce molido
Un vaso de vino oloroso
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hacen:
Se echa aceite en una olla rápida o exprés y se hace un sofrito con la cebolla y los ajos picados. Se añade una cucharadita de pimentón dulce, se remueve y se añaden dos tomates secos o la carne de dos ñoras. Se mueve todo bien.
Se echa sal y pimienta molida a las costillas y se añaden a la olla con el vino y agua que las cubra. Las ponemos a fuego medio unos quince minutos. Si al abrir la olla vemos que no están tiernas echamos más agua o vino y las dejamos unos minutos más.
Las podemos tomar con patatas o ensalada…como más nos guste. Lo importante son las costillas que salen riquísimas.
Sobre el origen del nombre «pavía» que se le da a estas frituras de merluza o bacalao hay varías respuestas. Está relacionado con la Batalla de Pavía que tuvo lugar en 1525 y el color de los uniformes de los soldados españoles, amarillo azafrán. En esta batalla las tropas españolas de Carlos I derrotaron a las francesas de Francisco I.
Otra teoría apunta a las frituras que hicieron para calmar el hambre de los soldados ante la escasez de alimentos durante dicha guerra.
Algún autor cree que el origen es posterior, retrasándolo al siglo XIX en que se les denomina «soldaditos de Pavía», refiriéndose a los soldados húsares y sus uniformes que eran del citado color.
Otra versión apunta a que el nombre tiene su origen en la disolución de las Cortes por los húsares al mando del general Pavía, hecho que acabo con la Primera República, y al color de sus casacas.
Como puede verse no hay unanimidad a la hora de explicar el nombre de pavía pero sí coinciden todos en el color de los uniformes de los soldados, color que viene dado por el azafrán que se añade a la masa.
Qué necesitamos:
Dos lomos de merluza
Un limón
Un huevo
Un diente de ajo
Una cucharadita de levadura en polvo
Un botellín de cerveza
Perejil fresco
60 gramos de harina de trigo
Una cucharadita de azafrán molido
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hacen:
Compramos una merluza y le decimos al pescadero que saque los lomos. Los cortamos en trozos alargados. Los colocamos en un recipiente con sal y zumo de limón y los dejamos algunas horas en el frigorífico.
Hacemos la pasta o masa mezclando un huevo batido, el ajo y el perejil muy picaditos y la levadura. Cuando esté bien mezclado vamos añadiendo cerveza poco a poco. El quinto lleva 200 ml y nosotros echaremos la mitad. Añadimos el azafrán y la harina poco a poco, no de una vez, y si vemos que al echar toda queda la masa líquida echamos un poco más. Esta mezcla la dejamos reposando en el frigorífico unos 20 minutos.
Calentamos el aceite a fuego medio y vamos pasando las tiras de merluza por la masa y friéndolas, hasta que estén doradas. Las escurrimos y listas…Con mayonesa, ensalada…están riquísimas.