El Pretzel es una especie de pan en forma de lazo muy popular en los países germanos (Baviera, Austria, etc.) y que extendieron los monjes benedictinos de Borgoña y Renania allá por elaño 610 como premio a los niños por el cumplimiento de sus tareas escolares.
Los que hayais estado en Viena, por ejemplo, los conocereis pues los ponen en los restaurantes como nosotros los picos. Y en las cervecerías alemanas que hay en España también los suelen tener. No se si recordais una panadería alemana que estuvo, poco tiempo, en la Plaza del Mentidero, pues allí los vendían. A mí me encantan.
Tienen la particularidad de que no necesitan masa madre, como el pan, y que, una vez elaborados y antes de llevarlos al horno, hay que zambullirlos en agua hirviendo con sal.
Los hay dulces y salados y ambos son un complemente idóneo para acompañar embutidos, quesos, meriendas, cenas… nosotros preferimos los salados.
Ingredientes para la masa:
250 gr. de harina de trigo
100 gr. de agua a temperatura ambiente
100 gr. de leche
20 gr. de mantequilla
5 gr. de levadura fresca
7 gr. de sal
Para la salmuera:
1 litro de agua
10-15 de sal
100 gr. de bicarbonato sódico alimentario
Cómo se hacen:
En un recipiente amplio, colocamos la harina y diluimos la levadura fresca desgranándola con mezclada con un poco de harina; igualmente hacemos con la mantequilla. Abrimos un hueco en el centro en forma de volcán y se añade el agua, la leche y la sal. 
Nosotros formamos la bola de masa según el método de Richard Bertinet, que podéis ver pinchando aquí. Trabajáis la masa hasta no se pegue a las manos y se desprenda fácilmente. La ventaja de este método es que no es necesario añadir más harina en la superficie de trabajo
Se deja reposar en el mismo recipiente tapado con un paño limpio en un ambiente cálido hasta que la bola duplique su tamaño (entre 1 y 2 horas).
Se trocea en 6 u 8 porciones (dependiendo del tamaño que más os guste). Personalmente peso las porciones para obtener unidades de tamaño similar (entre 20 y 25 gr.). Para darle forma, se extiende cada una de las porciones en la superficie de trabajo algo enharinada para dar forma de rulo de unos 30 cms. de largo, dejando la parte central un poco mas gruesa que las puntas. Luego se da la forma característica de lazada del pretzel; esto se hace a base de práctica, podéis ver el juego de muñecas que destilan estos panaderos alemanes y practicar con ellos.
Se dejan nuevamente crecer durante 35-40 minutos. Entretanto, preparáis la salmuera en una olla en la que llevamos a ebullición el agua, la sal y el bicarbonato sódico. 
Cuando la mezcla este hirviendo, se retira del fuego y se sumergen los pretzel; antes de llevarlos a la bandeja del horno, los dejo secar en papel de cocina. Como lo más probable es que no quepan todos de una vez en la olla, podéis repetir la operación tantas veces como sea necesario, llevando siempre la mezcla a ebullición antes de sumergir la nueva tanda.
Ya en la bandeja del horno, espolvoreáis los pretzel con sal gorda. Finalmente, dejáis hornear durante 30 minutos con horno a 190º. 
El resultado es espectacular, como podéis ver, y de sabor exquisitos. 
Tienen una pinta estupenda! Muy buena receta, Lola.
Y no son difíciles de hacer.
Con q se pueden acompañar..algun aderezo?
Se puede tomar con cualquier cosa, dulce o salada, usándolo como el pan. Embutidos, queso, o mantequilla y mermelada, paté…A gusto de cada uno.
Gracias:D