Como hace poco he vuelto de un viaje a Sri Lanka, antigua Ceilán, he comprado allí canela, en palitos y molida, ya que es uno de los productos típicos y que más fama a dado a esta isla, además de su té.
La canela de Sri Lanka o Cinnamomum verum se caracteriza por ser más suave en aroma, menos amarga, y tiene un contenido mucho más bajo de cumarina, un compuesto que, en grandes cantidades, puede ser perjudicial para el hígado.

El árbol de la canela es perenne y tiene entre 10 y 15 metros de altura, y la canela se obtiene pelando y cortando las ramas. Trabajadores con mucha experiencia se dedican a frotar la corteza interior de las ramas con una varilla de latón, la cortan y pelan procurando que no se rompan, para que sea más valiosa. Se secan a la sombra y en lugares oscuros, proceso que encarece bastante el producto. Finalmente la corteza seca se corta en palitos o barritas, o se muele para obtener la canela en polvo.

Esta canela tiene varias categorías, su calidad se mide por el diámetro, mientras más fino más calidad tiene y mayor es su precio.

Pues para hacer las torrijas este año he usado los dos tipos de canela, en barritas y molida, y se nota en el aroma que desprenden al hacerlas y en el sabor al tomarlas.
Qué necesitamos:
- Pan de molde o brioche
- Leche entera
- Un palo de canela
- Canela molida
- Una cáscara de naranja
- Azúcar
- Miel
- Huevos
- Aceite de oliva virgen extra
- Vino moscatel o dulce
Cómo se hacen:
En primer lugar tengo que decir que en casa hacemos el pan de molde o brioche, pero se puede comprar en alguna panadería de confianza. No pongo medidas porque dependen de la cantidad de pan y torrijas que hagamos. Para medio litro de leche añado dos cucharadas soperas de azúcar.
Dejamos que el pan se ponga recio, sin llegar a estar duro. Lo cortamos en rodajas gorditas.
Ponemos en un cazo leche, un palo de canela, un pellizco de canela molida, azúcar y una corteza de limón, hervimos e infusionamos. Sacamos la canela y la cáscara de limón y vamos mojando en la leche las rodajas, que queden bien empapadas. Un consejo, es mejor dejar templar la leche, no usarla caliente pues el pan puede romperse. También aconsejo usar leche entera, no desnatada, pues al tener más grasa absorbe mejor el sabor de la canela y el limón.

Las colocamos en una bandeja y las dejamos reposar, que se empapen bien. Batimos huevos y calentamos aceite. Vamos pasando las rodajas de pan por huevo batido y las freímos por ambas caras en aceite bien caliente. Las sacamos y ponemos a escurrir sobre papel de cocina.
En un cazo echamos miel, seis o siete cucharadas soperas, un chorrito de vino moscatel o dulce, y otro chorrito de agua. Dejamos que se derrita y se mezcle todo bien.

Pasamos las torrijas por la miel y dejamos que se empapen bien. Guardamos las que sobren con el resto de miel para echarla por encima cuando vayamos a tomarlas. Y listas para tomar de nuevo, otro año más, en esta ocasión con una canela distinta, la canela de Ceilán.