Mi nombre es Lola López de la Orden y este blog nació de mi afición por la cocina. Para mí es uno de mis mayores ocios y disfruto con ella. Espero transmitiros ese gusto por cocinar y que disfrutéis también.
Hacer albóndigas en casa es sencillo, lo más importante es que la carne sea de calidad, y siempre que he publicado una receta de albóndigas recomiendo hacerlas con la mitad de carne de ternera y la mitad de cerdo, mezcladas. La primera es más seca y la segunda proporciona más jugosidad. Espero que hayáis hecho mis albóndigas con tomate, con curry, con salsas diversas…, todas riquísimas, y en cualquiera de ellas podréis ver cómo se «fabrican» las bolitas de carne. Lo que varía entre una receta y otra es lo que añadimos, la salsa.
En esta ocasión tenía muchas almendras, de El Bucarito, riquísimas y de cosecha propia. Así que me decidí a hacer las albóndigas en salsa de almendras, muy fácil de hacer y riquísimas.
Qué necesitamos:
Para los ingredientes de las albóndigas mirad alguna receta anterior
Para la salsa:
Media cebolla
Dos dientes de ajo
Pimienta negra molida
150 gramos de almendras crudas
Un vaso de vino blanco
Un vaso de caldo de pollo o verduras
Sal
Cómo se hacen:
Hacemos las albóndigas como hemos visto en algunas de las recetas publicadas con anterioridad.
Para la salsa pelamos las almendras en caso de que tengan piel, esto se hace poniendo las almendras a cocer unos minutos en agua, se dejan enfriar y se les despegará la piel con facilidad.
Sofreímos la cebolla y el ajo picados en una olla y añadimos las almendras hasta que se doren.
Trituramos todo con una batidora de mano, no importa que queden algunos trocitos. Lo volvemos a echar en la olla, salamos a gusto y añadimos el vino y el caldo. Lo dejamos hervir un poco y echamos las albóndigas. Las dejamos cocer en esta salsa unos dos minutos, si la salsa queda muy espesa añadimos un poco de agua.
Ya las tenemos listas para comer…pero yo además freí patatas cortadas en daditos y las añadí a la olla. Un plato muy completo y muy muy rico.
Mi querido y apreciado amigo Pepe Monforte me pide que le ayude a difundir su campaña en favor del shangüi mixto, que está promocionando en su premiada web Cosas de Comé.
Y lo hago con mucho gusto, pues el shangüi mixto era una de mis meriendas preferidas cuando de pequeña, hace ya…años, me lo tomaba con fruición en la desaparecida cafetería La Camelia.
Y qué rico estaba…, con su pan del bueno, su jamón York del bueno…tostadito y crujiente.
Llegaron los panes de molde industriales y el shangüi se puso lacio. Llegaron los jamones York que no son jamón sino una masa rosácea y prensada en forma de barra cuadrada, que vaya usted a saber lo que contiene. Y el queso en lonchas que no sabe a na…
Así los shangüi dejaron de gustarme, pedirlo en una cafetería tenía un plus de riesgo, pues los ingredientes hacían que el sangüi tuviera un aspecto bastante pálido, triste y pachucho.
Hasta que llegó la “moda” de hacer el pan en casa, y en la mía se ha convertido en actividad casi diaria. Nosotros hacemos pan varias veces a la semana y, entre las distintas modalidades, pan de molde…exquisito.
Desde entonces cenamos con frecuencia shangüi mixto, con su buen jamón cocido (ya no de York), un buen queso y su pan tostado y crujiente. Aunque mi amigo Pepe quiere que recomiende algún establecimiento donde se tome este manjar y merezca la pena, yo reivindico tomarlo en casa para cenar. Y si no os apetece hacer pan, lo veis engorroso, que no lo es, y preferís comprarlo en las panaderías…pues adelante. Hay muy buenas panaderías en todas las localidades de nuestra provincia que venden muy buen pan de molde y no es industrial.
Un día me dio por hacer el Croque Monsieur, que en vez de mantequilla lleva bechamel…Ohhhhh qué descubrimiento más delicioso. Se ha convertido en una de las modalidades de sangüi mixto que más nos gusta para cenar, recién salido del horno, con su bechamel derretida que cae por los lados del shangüi…Probadlo.
Dicho esto animo a todos a hacer en casa shangüi mixto, con buen pan de panadería y buen jamón y queso. Y anímo a los cocineros y dueños de establecimientos hosteleros a volver a poner en las cartas “Shangüi mixto”, con buenos ingredientes y hecho con cariño, con interés, como hay que hacer todos los platos, dulces y comidas.
Ya publiqué algunas recetas del arroz negro que tan rico está. Pero como todos los platos tienen sus variantes aquí va otra un poquito diferente y con el añadido del alioli.
El arroz negro tiene su origen en Italia concretamente en la zona del Veneto donde es tradicional el riso al nero di sepia. Gracias al comercio veneciano se extendió por todo el Mediterráneo y se hizo común en zonas cercanas a este mar y, concretamente en la zona valenciana de España, donde se tiene constancia de su elaboración desde el siglo XVII. Actualmente el arroz negro es muy popular y se elabora con frecuencia en todos los restaurantes donde sirvan arroces.
Qué necesitamos:
400 g de arroz (mejor bomba)
Dos o tres calamares
Dos bolsitas de tinta
Un cuarto kilo de gambas o langostinos
Dos dientes de ajo
Media cebolla
Media lata de tomate natural triturado
Aceite de oliva virgen extra
Pimentón dulce
Sal
Mayonesa alioli
Cómo se hace:
Se limpian y cortan en rodajas los calamares. Se pelan las gambas y con las cáscaras y cabezas hacemos un caldo, añadiendo sal. Se hace un refrito con la cebolla y los ajos cortaditos, se añade el tomate y el pimentón. Se añade la tinta y se remueve bien.
Se echan los calamares, se mueven un poco, luego el arroz y se cubre con el agua de las cáscaras de gambas, si es poca se añade del grifo.
Cuando el arroz esté casi hecho se echan las gambas peladas y se prueba de sal.
Hacemos mayonesa pero poniendo en el fondo, con la sal, un diente de ajo, si es grande usamos solo medio.
Emplatamos el arroz con un poco de mayonesa alioli al lado y lo tomamos mezclando ambas cosas. Muy rico…
Los que me conocen bien saben que me encantan las berenjenas y prueba de ello es la cantidad de recetas que tengo publicadas con ellas. A través del buscador las podéis encontrar.
Pues esta nueva forma de cocinarlas ya las he hecho varias veces en los últimos meses, y es que se hacen en muy poco tiempo y están riquísimas, además con ingredientes que solemos tener en casa normalmente.
Qué necesitamos:
Dos berenjenas
Dos patatas
Lonchas de queso que funda bien
Tomate frito casero
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Queso rallado
Cómo hacerlas:
Cortamos las berenjenas en rodajas, pelamos las patatas y también las cortamos en rodajas, ambas ni muy gordas ni muy finas.
Las freímos un poco, no del todo pues se acabarán haciendo en el horno.
En una bandeja de horno ponemos una capa de patatas, encima otra de berenjenas y sobre ellas tomate frito, no mucho. Salamos. A continuación una capa de lonchas de queso.
Seguimos con otra capa de patatas, otra de berenjenas y un poco de sal y, por último, cubrimos con tomate frito.
Por último espolvoreamos con queso rallado y lo metemos en el horno precalentado a 180º, lo dejamos hasta que la superficie esté dorada y el queso fundido. Buenísimo.
Seguro que lo hacéis más de una vez y más de dos…porque engancha.
Recientemente he tenido la oportunidad y la suerte de viajar a Jordania, un país que, además de por sus monumentos, el desierto de Wadi Rum, ciudades como Petra y Gerasa y sus dos famosos mares, el Rojo y el Muerto, merece la pena conocer también por su gastronomía. Esta tiene sus raíces en la gastronomía beduina, ya que era un lugar de paso obligado en las rutas comerciales y para llegar a otros países.
La gastronomía de Jordanía no es muy variada, se repiten los productos y platos, pero ambos son muy ricos. Es una comida sencilla, sana y elaborada, y para los jordanos el comer forma parte de algo importante en el día, tiene un simbolismo especial y es un momento al que dan mucha importancia.
Lo primero que se toma en una comida es el mezze, una variedad de aperitivos entre los que destaca el hummus de garbanzos. El hummus es un puré de garbanzos con aceite de oliva y zumo de limón muy popular en todo Oriente Medio. Se suele tomar untado en pan y está delicioso.
El Baba Ganoushes otro entrante que nunca falta, se trata de un hummus de berenjena al que añaden ajo, aceite de oliva, semillas de sésamo y zumo de limón.
El Tabbouleh es una ensalada con tomate, pimiento, pepino…Las ensaladas son variadas y muy refrescantes.
El falafel es una especie de albóndigas de garbanzos que se sirven rebozadas y fritas. Acompañadas de ensalada es un plato delicioso. También empanadillas de carne.
No faltan nunca las aceitunas, verdes y negras. La cosecha de la aceituna está establecida en el calendario jordano y su cultivo es esencial en la cultura y la economía jordanas. Además de ser un alimento muy común con ellas elaboran aceite, siendo Jordania uno de los diez principales productores de aceite del mundo.
Las aceitunas las ponen siempre antes de empezar a comer y son de una gran calidad, las encurten en aceite de oliva para quitar el sabor amargo o en escabeche, siendo un alimento básico en el Oriente Medio. Se sirven en todas las comidas hasta en el desayuno, encontrándose en los buffets de los hoteles, en desayunos, almuerzos y en la cenas.
Tras poner en la mesa las aceitunas llega enseguida el pan.
El pan de pita se usa para untar el hummus, para acompañar las ensaladas y los demás platos.
En algunos restaurantes se puede ver cómo lo hacen las mujeres de la localidad.
La gastronomía árabe se caracteriza por las especias que utilizan, y combinan varias para lograr un sabor singular. Las más usadas son pimienta negra, comino, canela, cardamomo, nuez moscada, clavo y cilantro.
Una mezcla considerada eficaz tiene entre cinco y siete especias, consiguiendo así exquisitos sabores, y logrando que la comida en Jordania sea singular por la forma de condimentar sus alimentos.
Tras tomar los entrantes llegan los platos principales, que son principalmente de carne, de cordero, pollo y ternera. El plato más común es el que lleva tres pinchitos, uno de cada tipo de carne, siendo la de ternera siempre picada.
Los sirven acompañados de verduras y, a veces, arroz o patatas.
En el desierto de Wadi Rum, donde se han rodado películas tan famosas como Lawrence de Arabia, pudimos presenciar y degustar el Zarb. Se utiliza una estructura metálica cuadrada con varios pisos, que se introduce en el suelo con patatas y carne, sobre todo cordero. A veces también llevan verduras.
Se trata de un gran agujero excavado en la arena, donde se enciende el carbón y se precalienta, se introducen los alimentos y se tapa con papel de aluminio y una alfombra para mantener el calor. Se deja cuatro horas y a continuación se quita la arena con palas, la alfombra y se saca la estructura metálica con los alimentos ya hechos. Está riquísimo, la carne jugosa y sabrosa, y las patatas exquisitas.
Otro plato típico de Jordania es la Maqlouba, que significa “volcar”. Se cocina poniendo en el fondo de una cazuela verduras como cebolla y berenjena, condimentadas, y carne de pollo o ternera. Previamente se ha sofrito todo en una sartén con aceite de oliva, y por último se añade arroz. Se cubre con agua y caldo de pollo hasta que esté listo. Se sirve dando la vuelta a la cazuela, tarea para la que hay que ser experto para que salga bien. Es como la «paella» jordana y se suele comer los viernes, que es el día de fiesta en este país, en vez del domingo.
Warak Enab consiste en hojas de parra, rellenas de carne picada de cordero, con arroz y perejil, cebolla y tomate, y cocinadas al vapor. Suelen tomarse en forma de rollitos pero también se encuentran de mayor tamaño y redondos.
Muchos platos los acompañan con salsa de yogur, tanto verduras como carnes.
El pescado es menos frecuente, de hecho en todos los días que hemos estado en Jordania solo lo hemos visto cocinado de una manera, con salsa de azafrán. Se trata de un pescado blanco y de carne muy blanda, que se deshace al cogerlo con el tenedor. Está bueno pero no forma parte de los platos más típicos de la zona.
En la gastronomía jordana no falta el queso, queso fresco que suele estar bastante salado.
Y llegamos a los dulces y postres.
La fruta no es muy abundante y hay poca variedad. Hay manzanas, melón, algunas frutas más exóticas…
La que más abunda es la uva, que es muy dulce tanto la verde como la morada.
También abunda muchísimo la granada, la encontramos por todas partes, en los mercados…
En las ciudades visitables donde la ofrecen en zumo, tomamos en varias ocasiones zumo de granada y está riquísimo, un poco dulce y un poco ácido, y refrescante.
Los dulces que más nos ha llamado la atención son las barazek, galletas muy finas y crujientes con sésamo y con o sin pistachos.
Las hay por todas partes, y en todos los sitios donde paraba el autobús las vendían. Como pasa en nuestra tierra con los mostachones de Utrera o las tortas perrunas, por poner un ejemplo cercano, que en casi todas las ventas y gasolineras las venden. Están riquísimas.
La baklava, el knafeh…todos son dulces con frutos secos como ingredientes principales, que son muy usados en general, sobre todo los pistachos.
También destaco unos buñuelitos muy pequeños, de un bocadito, bañados en miel y riquísimos.
Almendras, nueces y pistachos forman parte de la mayoría de los dulces jordanos. Y para comprarlos el mejor sitio es Zalatimo, en Amman, una espectacular confitería donde hacen en el momento y venden todo tipo de pastelitos árabes. Una maravilla.
Además de los dulces no faltan los dátiles, que también se toman en el desayuno. Son unos dátiles espectaculares, por su tamaño y su sabor. En Jordania hay muchas palmeras y se encuentran dátiles rubios, oscuros, frescos, destacando el denominado Mejdool, con una pulpa exquisita.
Y acabamos con las bebidas. En Jordania no se puede tomar alcohol, solo en algunos restaurantes para turistas venden cerveza bastante suave y algún vino de la zona. Ambas bebidas son caras.
Nos hizo mucha gracia ver que el refresco de naranja que se toma es la Mirinda…qué recuerdos.
Se pueden tomar «batidos» o zumos de frutas riquísimos, como el de mango, y una limonada hecha con limón y hojas de menta que está riquísima. Le llaman batidos pero no llevan leche.
Con esto acabo mi breve recorrido por la gastronomía de Jordania, un país que merece ser visitado y que cuenta con unos productos y platos buenísimos. La hospitalidad de los jordanos se palpa en las calles, en las tiendas y, sobre todo, en las mesas.
Las costillas de cerdo ayudan a superar la depresión y el estrés…¿no lo sabías?, pues así es, y el motivo es su alto contenido en vitamina B1 o tiamina. Son muy recomendables después de operaciones quirúrgicas, durante periodos de convalecencia, durante el embarazo…ya que en estos periodos se produce una mayor pérdida de esta vitamina. Dicho esto os invito a ver todas las recetas que he publicado con costillas de cerdo, por ejemplo la de costillas con cerveza…riquísima.
Qué necesitamos:
Un kilo de costillas de cerdo que tengan bastante carne
Media cebolla
Dos dientes de ajo
Un vaso de vino blanco
Pimentón dulce
Tomillo
Dos patatas
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hacen:
Picamos la cebolla y el ajo. Pelamos y cortamos en dados las patatas. y las freímos un poquito, muy poco, para no echarlas crudas. Este truco me lo enseñó un gran cocinero y es muy útil: freír un minuto las patatas en vez de echarlas crudas a los guisos.
En una olla rápida, al menos yo uso la rápida, echamos todos los ingredientes, cubrimos con agua y la ponemos al fuego medio, unos 20 minutos. Si al abrir la olla queda mucho caldo la dejamos un poco más de tiempo.
Riquísimo y nutritivo plato que seguro haremos en más de una ocasión.
Aunque el calor no se va una crema de verduras siempre viene bien, son nutritivas, ligeras, fáciles de hacer…Hasta ahora he publicado varias pero ninguna con puerros. Así que vamos con la primera, pues me ha gustado tanto que haré más con algunas variantes en los ingredientes.
Qué necesitamos:
Tres puerros grandes
Una patata
Tres quesitos en porciones
Caldo de verduras (si no se tiene, agua)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta molida
Cómo se hace:
Se limpia el puerro y se trocea en rodajitas. Se pela y trocea la patata.
En una sartén con aceite se saltea el puerro, una vez salteado se añade la patata pelada y cortada. Se añade el caldo, o agua, y se cuece hasta que la patata esté tierna.
Se añaden los quesitos, sal y pimienta molida y se tritura muy bien en la batidora hasta conseguir una crema.
Podemos decorar con cebolla frita o algún otro ingrediente que nos guste.
Y no una mermelada cualquiera, mermelada de vinos de Productos Gourmet El Tesorillo. Estas mermeladas han sido uno de los productos estrella expuestos en las II Jornadas La Despensa de los Guzmanes, que acaban de clausurarse en Sanlúcar de Barrameda. Hay varios tipos, con manzanilla, oloroso, moscatel, Pedro Ximénez, cream…Son vinos del marco de Jerez y manzanilla de Sanlúcar.
Son fabricadas de forma artesana, sin agua ni colorantes. El grupo Candié, que llevó a cabo un taller de cocina en las citadas Jornadas, usaron estas mermeladas en u no de sus platos, el aperitivo, que consistió en una tosta de pan con aceite de oliva virgen extra y un poco de mermelada de vino. estaba buenísimo.
Se pueden usar para acompañar carnes, pescados, verduras…y dan un toque novedoso y buenísimo. En esta ocasión he hecho una ensalada muy sencilla pero no por ello menos buena.
El queso elegido ha sido una bola de mozarella, Este queso con DOP se elabora con una técnica llamada “pasta hilada” que consiste en sumergir la cuajada en agua a noventa grados para conseguir una masa muy elástica que se trabaja con las manos. Su nombre proviene de mozzare, que significa cortar, ya que se corta la cuajada en bolas sin usar moldes. Es muy usada en ensaladas y en pizzas.
Qué necesitamos:
Hojas de espinacas baby frescas
Una bola de queso mozarella
Mermelada de oloroso El Tesorillo
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de Jerez
Sal
Cómo se hace:
Aliñamos las espinacas son sal, vinagre y aceite de oliva. Cortamos la mozarella y la colocamos encima.
Por último ponemos un poco de mermelada de vino sobre el queso, hemos usado la de oloroso pero van bien todas. Y listo…está buenísima.
El pasado fin de semana se han celebrado las II Jornadas Gastronómicas La Despensa de los Guzmanes, impulsadas este año por la designación de Sanlúcar como Capital de la Gastronomía 2022.
Desde la inauguración el viernes 30 hasta la clausura el domingo día 2 se han desarrollado con gran éxito. Este éxito ha sido en todos los sentidos, de público, de participación, de venta de productos en los expositores…Todo se ha desarrollado estupendamente y todos los visitantes, así como los organizadores, estamos muy contentos.
Tras la inauguración oficial se desarrolló una mesa redonda en la que Mónica González y Carmen Ortega, coordinadoras en el Ayuntamiento de los actos organizados para celebrar la citada designación, explicaron todo el proceso de la misma.
Ha habido música, un concierto de guitarras hechas a imitación de las renacentistas a cargo de Daniel Vissi, un virtuoso intérprete que deleitó con piezas del renacimiento y el Barroco.
El grupo Kuerda y Aire ambientó el acto de presentación del último libro de la asociación de mujeres Ager Veneriensis, del barrio de Bonanza.
Esta presentación fue una delicia pues fueron originales, simpáticas e hicieron pasar un rato estupendo, dando a probar unas tortillas de patatas recién hechas y una ensalada que hicieron delante de todos exquisita.
Casa Bigote hizo un taller de langostinos, Fernando Hermoso y César su hijo, la familia «bigote», frieron langostinos chiguatos y nos deleitaron con ellos y un guiso de chocos al ajillo para chuparse los dedos.
También ha habido conferencias como la de José Carlos García sobre «La cocina sanluqueña», y la de Araceli Guillaumé sobre las almadrabas y su vinculación con la casa Medina Sidonia.
Una tercera conferencia fue la de José Cabral sobre la viña Burujena del ducado de Medina Sidonia y un vino ecológico denominado Entusiástico, que pudimos degustarlo todos los presentes.
Otro taller estupendo fue el dedicado al queso payoyo, con el restaurante La Divina de El Bosque. Elaboraron queso y cocinaron un plato riquísimo con queso como ingrediente principal.
El grupo Candié formado por Mario Tristán y Javier Molina llevaron a cabo un taller de cocina divertidísimo y ameno, ofreciendo platos sencillos y riquísimos.
Se han presentado dos libros, «Rota un gusto conocerte» de Pilar Ruiz y Cristina Rodríguez-Rubio, madre e hija del blog Aprendiendo a cocinar. Se trata de un libro con recetas tradicionales recopiladas de familias roteñas, ya va por la tercera edición y tiene como fin recoger fondos para la Asociación de Alzheimer de Rota.
El otro libro es el undécimo de la asociación de mujeres Ager Veneriensis, «Sabores de la Tierra», con recetas elaboradas con productos de las arenas finas sanluqueñas y procedentes del mar.
Bodegas Barrero ofreció una cata de cinco de sus vinos, Trasbolsa 84, Manzanillas Pipiola, Gabriela y Gabriela Oro, y un PX Sánchez Ayala.
El broche final lo puso la DOP Los Pedroches, con una disertación sobre el jamón a cargo de Juan Luis Ortiz y contando con los cortadores Fran Martín y Daniel Sánchez. A continuación tuvo lugar una exquisita cata de jamón.
En los preciosos espacios del Palacio de Medina Sidonia se ubicaron expositores de productos de la zona que ofrecieron degustaciones de los mismos y vendieron a todos los que quisieron adquirirlos.
De nuevo un éxito de estas Jornadas que este año han rendido homenaje a Sanlúcar como Capital de la Gastronomía 2022.
En junio del año 2014 la Fundación Casa Medina Sidonia organizó las I Jornadas Gastronómicas denominadas «La Despensa de los Guzmanes», de las que fui coordinadora. Tras el éxito de las mismas, que quedó bien reflejado en la prensa, decidimos organizar las segundas que, por diversos motivos y la llegada posterior de la pandemia, no pudimos llevar a cabo.
Este año 2022 Sanlúcar fue declarada Capital Española de la Gastronomía y ello ha sido un motivo más que razonable para organizar las II Jornadas. Con la colaboración del Ayuntamiento de Sanlúcar y de otras entidades e instituciones, como la Diputación y la Universidad de Cádiz, la Fundación Casa Medina Sidonia ha podido retomarlas y por fin se van a celebrar, los días 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre. Y de nuevo he tenido la satisfacción de ser la coordinadora de las mismas.
En el díptico que veis aquí aparece toda la información sobre las Jornadas. Además de las conferencias, talleres, presentaciones de libros, catas…habrá expositores puestos por empresas que elaboran productos de la zona, sobre todo sanluqueños, que los venderán y darán a degustar. Habrá música, diversión, degustaciones de vinos y, como he dicho antes, productos como atún, embutidos, mermeladas, miel, quesos…
Desde aquí animo a dar una vuelta por estas Jornadas tan interesantes, que seguro que no os vais a arrepentir. Y como me lo han preguntado ya varias veces, lo digo aquí, no cuesta dinero, todo es gratuito.