Mi nombre es Lola López de la Orden y este blog nació de mi afición por la cocina. Para mí es uno de mis mayores ocios y disfruto con ella. Espero transmitiros ese gusto por cocinar y que disfrutéis también.
Se acerca el día de Reyes y en las pastelerías, confiterías y panaderías tenemos una amplia gama de roscones para comprar, sencillos o rellenos de nata, chocolate, crema…A mí personalmente me gusta sin relleno, pero cada uno puede elegir el que más le guste. Y si alguien se atreve a hacerlo en casa porque, además de saber qué ingredientes tiene y hacerlo a nuestro gusto, nos apetece echar un rato en la cocina elaborándolo, pues aquí van tres recetas que he ido publicando a lo largo de los años en este blog. Hacer el rosco de Reyes en casa no es difícil, pero sí es una receta elaborada, sin embargo una de las formas de hacerlo es muy fácil, así que hay para todos los gustos.
Este es otro plato que puse en la comida de Navidad, gustó muchísimo, normal porque está riquísimo. Y, de nuevo, facilísimo de hacer.
Qué necesitamos:
Salmón ahumado en taco
Aguacates
Aceite de oliva virgen extra
Salsa de soja
Zumo de limón
Mostaza
Pimienta negra molida
Vinagre de vino
Sal
Cebollino para decorar
Cómo se hace:
Cortamos en daditos pequeños el salmón y el aguacate. Aliñamos el aguacate con sal, vinagre y aceite de oliva.
Maceramos el salmón con soja, mostaza, pimienta negra molida y zumo de limón. Basta tenerlo una hora en el frigorífico.
En una copa de cóctel de marisco o un vaso ancho ponemos una primera capa inferior de aguacate, encima otra de salmón y decoramos con cebollino picado.
En esta Navidad quería hacer para la cena de Nochebuena algún plato nuevo y, como había asistido al taller de cocina navideña que impartió Alicia en 5 Senses, elegí uno de ellos que me gustó mucho y era muy apropiado para una cena ligera, aunque eso es difícil de conseguir en estos días. Todo lo que aprendo en estos talleres de cocina lo suelo poner en práctica luego en casa, y así ha sido también en esta ocasión.
Lo que hace a esta ensalada que sea original, y a la vez le da un sabor estupendo, es la mayonesa que se hace con aceite en el que se han hervido las cabezas de los langostinos. Le da un toque riquísimo.
Qué necesitamos
Langostinos
Salmón ahumado
Manzana
Cebolleta (las partes verdes)
Zanahoria rallada
Eneldo
Salsa Chiplote
Cogollos de lechuga
Para los langostinos al ajillo:
Ajo
Aceite de oliva virgen extra
Para la mayonesa:
Aceite de girasol
Sal
Un diente de ajo
Salsa Tabasco o Chiplote (opcional)
Cómo se hace:
En primer lugar quiero decir que no pongo cantidades porque depende del número de comensales. Una ensalada no precisa de cantidades concretas, sino que añadimos más o menos de cada ingrediente según nuestros gustos.
Cortamos en trocitos muy pequeños todos los ingredientes menos los langostinos, que los haremos al ajillo. En esta ocasión no los hice con cayena porque ya la salsa chiplote le da un poco de picante.
Cortamos en trocitos los langostinos hechos al ajillo y los mezclamos con los demás ingredientes y una pizca de salsa Chiplote, según nos guste más o menos picante.
Para hacer la mayonesa echamos en una olla aceite de girasol, un diente de ajo pelado y las cabezas de los langostinos crudos. Los dejamos infusionar cinco minutos a fuego lento y lo colamos. Con ese aceite hacemos la mayonesa.
Añadimos mayonesa a los ingredientes de la ensalada mezclando bien. Para emplatar cogemos hojas de cogollos de lechuga y las rellenamos con la ensalada, decorando con huevas de lumpo o cualquier potro ingrediente que se nos ocurra. Buenísima y muy fácil de hacer. ¡¡Probadla!!
Los calamares rellenos se pueden hacer de diversas maneras, siempre están ricos, la receta que publiqué en 2018 es un ejemplo de ello. Esta de hoy tampoco va a defraudar, probadla que seguro que os gusta.
Qué necesitamos:
Dos calamares
Un huevo duro
Media cebolla
Una zanahoria
Dos dientes de ajo
Dos tomates maduros
Un vasito de vino bueno, oloroso, fino…
Perejil
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hacen:
Limpiar los calamares, quitar las aletas y patas. Cortarlas en trocitos pequeños. En una sartén sofreír un trozo de cebolla muy picadita y, después, añadir los trocitos de aletas y patas.
Añadir el huevo duro y el perejil muy picaditos. Con esta mezcla rellenar los calamares y cerrar con un palillo para que no se salga el relleno. Enharinarlos y freír por ambas caras. Sacar y escurrir.
Hacer la salsa dorando los ajos enteros y pelados en una sartén, añadir la cebolla restante cortada y la zanahoria pelada y troceada en rodajitas. Cuando el sofrito tenga color echar los tomates rallados o triturados y dejar que se evapore el agua. Agregar el vino, sal y agua y dejar hacer hasta que los calamares estén tiernos.
Sacar los calamares y pasar la salsa por un colador a una olla, volver a echar los calamares en ella y listo. Están riquísimos y son fáciles de hacer.
Tenemos la suerte de poder contar en nuestras cocinas con el pimentón de la Vera, que podemos comprarlo en cualquier tienda o supermercado cercano a casa. Las primeras noticias que tenemos sobre el cultivo del pimiento en Cáceres se ubican a finales del siglo XV. Los frailes Jerónimos del Monasterio de Guadalupe los cultivaban y difundieron su cultivo a otros monasterios, llegando así al Monasterio de Yuste en La Vera cacereña. Este pimiento es una planta que Cristóbal Colón trajo a España en 1493, en su tercer viaje, con la idea de que sustituyera a la pimienta que se importaba de China.
A principios del siglo XIX la Vera era ya una importante zona de producción de pimentón y el aumento de la demanda provocó la extensión de su cultivo por toda la comarca de la Vera. Es de gran calidad y tiene Denominación de Origen Protegida (DOP).
Cualquier plato que guisemos con pimentón aumenta su sabor y, además da un color que lo hace muy apetecible. En esta ocasión lo he usado para guisar un atún rojo de almadraba que ya por sí solo era espectacular, comprado en Barbate.
Qué necesitamos:
Un trozo de un kilo de atún
Una cebolla
Tres dientes de ajo
Tres cucharadas de pimentón de la vera dulce
Un pellizco de pimienta molida
Un vaso de vino que sea bueno
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hace:
Se trocea el atún en dados y echamos sal y pimienta molida, dejándolo macerar unas dos horas.
Echamos en una olla un fondo de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo picados. Apartamos la olla y echamos el pimentón, para que no se queme, volvemos a ponerla al fuego, añadimos el atún, salamos y añadimos el vino y un poco de agua. Lo ponemos al fuego hasta que esté tierno y la salsa quede espesita.
Lo podemos acompañar con patatitas cocidas y después acabadas en el horno o fritas. O hechas directamente en el horno, con aceite y sal por encima.
Me encanta la cocina marroquí y árabe en general, los sabores que proporcionan las especies son estupendos, y concretamente el garam masala, mezcla de especies variadas y picantes que proporcionan un sabor muy original a las carnes y verduras hechas con ellas.
En esta ocasión he cocinado pechugas de pollo, cortadas en dados, y ha quedado un plato riquísimo.
Qué necesitamos:
Dos pechugas de pollo
Media cebolla
Dos o tres dientes de ajo
Uvas pasas, piñones
Un poco de azúcar, canela y clavo
Pimienta molida y nuez moscada
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hace:
Cortamos las pechugas en dados. En una sartén u olla sofreímos en aceite la cebolla y el ajo cortados. Añadimos el pollo y lo doramos. Agregamos el vino, el caldo y los demás ingredientes, menos los frutos secos, y cocinamos unos diez minutos. Echamos las pasas y los piñones, salamos a gusto y dejamos cocinar unos dos minutos más.
Se puede acompañar de arroz en blanco, y queda un plato riquísimo y muy completo.
Las alubias o habichuelas hinchonas son como se les llama en Grazalema a las pochas. Son las alubias frescas que en octubre alcanzan el tamaño mayor y se venden sin las vainas. Al ser tan frescas, y no tener que ponerlas en remojo, los guisos que se hacen con ellas son muy suaves, y no provocan gases. Hay que adquirirlas en las fechas de comienzos de otoño, aunque se pueden congelar y tenerlas para cocinarlas a lo largo del año.
Nuestra amiga María Luisa Ucero, grazalemeña de adopción, ya nos regaló estas hinchonas hace unos años, y publiqué la receta que hice con ellas. Hace poco nos ha vuelto a regalar unas pocas y he vuelto a cocinarlas de nuevo, en esta ocasión sin chorizo, solo con verduras.
Qué necesitamos:
Medio kilo de alubias hinchonas
Un buen puñado de espinacas
Un buen puñado de acelgas
Un diente de ajo
Una cucharada de pimentón dulce
Una cucharita de comino en grano
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hace:
Muy fácil, echando todo en crudo en la olla exprés o rápida, cubriendo de agua y dejendo que se hagan unos 30 minutos.
En mi receta no hay más elaboración que esta, y no por ello dejen de estar riquísimas. Eso sí, deben quedar espesitas, y recomiendo comerlas al día siguiente.
Buenísimas. Muchas gracias de nuevo, María Luisa, por este regalo tan exquisito.
Esta es una receta de aprovechamiento. Hice albóndigas al curry y sobraron algunas. Para no repetir el mismo plato se me ocurrió hacer una lasaña de carne con dichas albóndigas.
Qué necesitamos:
Albóndigas en salsa ya cocinadas
Dos láminas de lasaña
Una taza de tomate frito
Queso rallado
Salsa bechamel:
Mantequilla
harina fina
Leche
Sal
Cómo se hace:
Escurrimos las albóndigas en salsa, en este caso estaban hechas al curry pero podemos usar las que tengamos. Las cortamos y aplastamos.
Hacemos una salsa bechamel. En un recipiente rectangular que sirva para el horno echamos tomate frito, cubrimos el fondo. Colocamos una capa de carne y encima una lámina de lasaña, de las que no hay que cocer ni remojar. Ponemos otra capa de tomate y carne y otra lámina de lasaña. Podemos poner las capas que queramos.
Cubrimos con la bechamel y espolvoreamos abundante queso rallado.
Metemos en el horno calentado a 180º hasta que la superficie se dore. Riquísima.
Esta receta es una de las que aprendimos a hacer en el curso de cocina italiana que impartió 5 Senses en Jerez, al que asistimos hace unos días. Además del risotto aprendimos a hacer, o a mejorar nuestra receta, de otros platos como los raviolis de queso, el pesto rojo, la focaccia o el tiramisú. En principio hemos hecho en casa el risotto, pero nuestra idea es hacer también los demás. En 5 Senses he hecho varios talleres más, de cocina hindú, thailandesa y marroquí, y siempre he salido muy satisfecha, al igual que los demás participantes. Alicia hace que estos talleres sean además muy dinámicos, participativos y entretenidos.
Qué necesitamos:
200 gramos de arroz para sushi
100 gramos de champiñón portobello
200 gramos de panceta o bacon
3 dientes de ajo
4 chalotas o 1 cebolla
1 vaso de vino blanco seco
50 gramos de mantequilla
1litro de caldo de pollo
100 gramos de queso parmesano rallado
1 cucharada de trufa triturada (pasta de trufa)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Cómo se hace:
En primer lugar quiero aclarar que, aunque los ingredientes son estos, yo no tenía trufa y la sustituí por nuez moscada, un trocito rallado.
Para el risotto cortamos las setas en daditos pequeños al igual que la cebolla o chalota. Troceamos la panceta en daditos pequeños.
En un cazo aparte ponemos a calentar el caldo de pollo a fuego medio para más tarde añadir al risotto.
En una cacerola honda o sartén profunda echamos un poco de aceite de oliva virgen extra y ponemos a dorar la panceta hasta que esté bien doradita.
Agregamos una cucharada de mantequilla y, una vez haya cogido temperatura, rehogamos 3 dientes de ajo rallado. Cuando empiece a tomar un poco de color agregamos las chalotas, un poco de sal y dejamos rehogar unos 5 minutos.
Pasados los 5 minutos echamos las setas cortadas, removemos un poco y agregamos el arroz, lo dejaremos nacarar unos 2 minutos, integrándose los sabores y añadimos el vaso de vino blanco a fuego fuerte para que evapore el alcohol.
Nacarar es impregnar el arroz en la grasa.
Cuando se evapore el alcohol añadimos dos cazos de caldo caliente y vamos removiendo el arroz para que suelte el almidón. Cuando vuelva a quedar casi sin caldo volvemos a añadir otros dos cazos de caldo y asi seguimos hasta que el arroz esté tierno, unos 18 o 20 minutos.
Cuando probemos y el arroz esté tierno lo dejamos con algo de caldo por encima y con un poco de mantequilla. un poco de nuez moscada rallada y el queso. Mezclamos todo hasta que el risotto quede cremoso.
Rectificamos sal y pimienta y dejamos reposar unos minutos. Espolvoreamos un poco más de queso. Veréis qué rico está…
Hemos asistido hace unos días en Trebujena a una jornada organizada por el Ayuntamiento de la localidad y el Patronato de Turismo de la Diputación de Cádiz con el fin de conocer y difundir la llamada Doñana gaditana, zona rodeada de esteros y marismas, con una gastronomía muy rica y que merece la pena visitar.
Pronto todo el que quiera podrá realizar esta visita tan interesante y disfrutar de Trebujena, su gastronomía y su gente.
Quedamos todos los asistentes en la Cooperativa Alvarizas, donde fuimos recibidos por el alcalde, Jorge David Rodríguez, la concejala de turismo, la técnico de Turismo, y Fran Cabral, trebujenero y técnico de turismo del Patronato Provincial.
Pepe Castillo nos enseñó la bodega y la cooperativa, y nos explicó el proceso que llevan a cabo con los mostos y vinos. En Trebujena había 29 bodegas pequeñitas que ellos han ido comprando. Probamos uno de sus vinos, y a lo largo de la jornada fuimos probando otros vinos de esta cooperativa, Terralba, Bijuré y Castillo de Guzmán.
También los vinos de la Cooperativa Virgen de Palomares, oloroso, dulce y cream. De allí partimos en autobús a realizar otras visitas, comenzando por la tienda Ca Moña, donde nos esperaba Eli su dueña, una emprendedora estupenda que ha abierto otro Ca Moña en Sanlúcar.
Su simpatía hace que al visitarla pasemos un rato muy agradable, además de ver cómo su tienda cada vez ofrece más productos de la zona, gaditanos, como se puede ver en las fotos.
De aquí a visitar el Santuario de Nuestra Señora de Palomares, que alberga la imagen de Nuestra Señora de Palomares, llamada así porque, tras varios avatares, la imagen del siglo XIII fue encontrada en un palomar.
Además de esta imagen se puede admirar una de San Sebastián, renacentista, y un precioso artesonado mudéjar que cubre la nave central.
De aquí nos dirigimos, en autobús, al Cortijo Alventus.
Allí Miguel Nuñez nos recibió y, junto a Víctor, cocinero de Casa Lola, nos explicó las características de la ternera que ellos crían, criada entre los esteros. Se trata de una raza brava, cuya carne es muy apreciada y que pudimos probar hecha de tres maneras: cocía, típica de Trebujena, en tartar y como chicharrones.
Las tres estaban riquísimas y las acompañamos con vinos de Trebujena.
De allí nos fuimos a visitar los esteros, visita guiada por las componentes de la empresa Esteros tres60.
Juanito nos hizo una demostración de dos artes de pesca, el trasmallo y la atarraya. Con ambos capturan lubinas, albures…
El albur es un pescado de río típico de Trebujena, llamado también lisa, mújol, capitán, ha sido siempre un alimento básico en Trebujena, por su cercanía al Guadalquivir. Hace tiempo al albur se le consideraba pescado de descarte, actualmente está muy bien considerado.
Se preparaban de cualquier forma; fritos, en adobo o escabeche, a la plancha…
Antes de irnos nos dieron a degustar productos Del’Aqua, todos buenísimos.
Estos productos son riquísimos, probamos sardinas y lubina, acompañados por el vino de la cooperativa Palomares, Viñalquivir.
Y la última parada, el restaurante Manegodor. donde nos hicieron varias demostraciones de pesca de camarones, langostinos y cangrejos.
Cangrejos azules, camarones, langostinos, camarones…típicos de Trebujena.
Hemos probados los camarones cocidos, en tortillita y croquetas de camarones.
También probamos los langostinitos de estero, cosidos, riquísimos.
El almuerzo ha consistido en platos preparados con productos de la zona, destacando el arroz con pato, plato muy típico de este restaurante.
Su cocinero, el conocido Manego, nos ha atendido estupendamente, gran anfitrión en su local, muy concurrido siempre de gente, normal viendo lo bien que se come en él y el entorno natural en el que se ubica.
En Manegodor pudimos ver, para despedirnos, una preciosa puesta de sol.
Muchísimas gracias al alcalde de Trebujena, que nos acompañó en todo momento, a Fran, técnico de Turismo del Patronato Provincial, a Lola, técnico de turismo del Ayuntamiento, y a todos los que nos han atendido durante la visita. Trebujena siempre acoge a sus visitantes con cariño y amabilidad, haciendo sentirse como en casa. Y se come de maravilla…
Muchísimas gracias a los organizadores por habernos invitado a esta visita que, no solo no olvidaremos, sino que volveremos a realizar.