Mi nombre es Lola López de la Orden y este blog nació de mi afición por la cocina. Para mí es uno de mis mayores ocios y disfruto con ella. Espero transmitiros ese gusto por cocinar y que disfrutéis también.
Cada año cuando llegan estas fechas nos preguntamos qué poner de comer, son varias comidas especiales las que tenemos por delante, la Nochebuena, el almuerzo de Navidad y la cena de Nochevieja.
Aquí os pongo algunas sugerencias por si os sirven de ayuda, como siempre digo se trata de recetas sencillas y nada complicadas, pero muy resultonas.
Con motivo de las fiestas navideñas un grupo de amigas nos hemos reunido en un restaurante al que desde hace tiempo queríamos ir, Kammala en Rota. Una de las amigas es roteña, Pilar Ruiz, y nos había dicho ya en varias ocasiones que merecía la pena conocerlo, y así ha sido, nos ha gustado muchísimo.
En primer lugar lo que llama la atención es el nombre que, según su dueño Juan Antonio Díaz, significa en dialecto africano «el momento idóneo». Y así parece que fue esta visita, el momento idóneo para conocer el local y sus riquísimos y elaborados platos. Juan Antonio nos atendió estupendamente y fue un magnífico anfitrión, ofreciéndonos una selección de bocados exquisitos, todos ellos acompañados por unos vinos también estupendos para maridarlos.
La carta de vinos es muy extensa y contiene vinos de diversos orígenes, pero nos dejamos llevar por los que él eligió, dos blancos y un tinto dulce para los postres, espectaculares.
Juan Antonio tiene una enorme experiencia en el mundo de la gastronomía en España y fuera de nuestra península, y al final ha recalado en este establecimiento ubicado en la calle Jacinto Benavente nº 3 de Rota.
El éxito ha sido tal que ha abierto otro llamado Makanai en el puerto deportivo, dedicado más a tapas y raciones.
Como he dicho antes a la hora de comer nos dejamos llevar por los consejos de Juan Antonio y acertamos, pues todo estaba riquísimo, elaborados con materias primas de calidad y productos de cercanía, tanto los entrantes como los platos principales.
Foie micuit con chutney de pera en texturas y pan de trigo duro
Ensalada de burrata coin manzana ácida, rúcula y tapenade de aceitunas negras
Risotto de rúcula y shitake con espuma de queso payoyo
Bacalao confitado con espuma de yuzu y teja de hierbas
Gyozas de presa ibérica con mayonesa japonesa y salsa 2.K, que es una salsa de soja sin soja
Salmonete de roca al carbón con salsa bullabesa
Costillas de ternera hechas durante 30 horas a baja temperatura al estilo Kammala
Cordero lechal a baja temperatura con falso ravioli de col y champiñones
Ternera al carbón con verduras asadas
Tarta de queso Kammala
Torrija sobre natilla
Coulant de chocolate
Lemon pie o tarta de limón
Terminamos encantadas de haber elegido este restaurante para reunirnos y celebrar esta comida navideña y deseando volver y, sobre todo recomendarlo, pues fue una experiencia estupenda.
Una empanada es susceptible de rellenar con ingredientes muy variados, salados o dulces. En este blog tenéis varias recetas de empanadas y empanadillas a las que hoy añado una nueva, aunque con rellenos muy comunes, el pisto y huevo duro. El resultado es una exquisitez.
Tengo que decir que podéis hacer la masa de hojaldre en casa, como publiqué en la receta de cruasanes o palmeritas, pero es algo trabajosa y lo más rápido es usar masa refrigerada que ya venden en los supermercados. Podemos usar también la masa típica de empanada, pero a mí me gusta más la hojaldrada.
Qué necesitamos:
Un envase de masa de hojaldre
Dos huevos duros
Pisto casero
Un huevo batido para pintar
Cómo se hace:
Hacemos el pisto como indico en la publicación de esta receta pero sin patatas.
Cocemos dos huevos. Los dejamos enfriar y los picamos.
Extendemos la masa y ponemos el relleno de pisto y huevo en la mitad, cubriéndolo con la otra mitad. Doblamos los bordes para que quede cerrada. Pintamos la superficie con huevo batido y metemos en el horno precalentado a 180º.
Subimos el horno a 185º y dejamos que se haga hasta que veamos la superficie dorada y la masa cocida. Y ya tenemos una empanada riquísima y muy sencilla de elaborar.
Ni que decir tiene que las salchichas y las hamburguesas hay que comprarlas en carnicerías de confianza ya que, al estar hechas con carne picada, tenemos que estar seguros de que los ingredientes son seguros y, repito, de confianza. Por eso compro estos productos en Carnicería Paco Melero de Vejer, donde las elaboran siguiendo todas las normas de calidad y seguridad necesarias y son de total confianza.
Las he hecho con cerveza, al ajillo…en esta ocasión con vino oloroso que hace que la salsa quede riquísima y sabrosa.
Qué necesitamos:
Medio kilo de salchichas frescas
Media cebolla
Cuatro dientes de ajo
Un vaso de Oloroso
Sal
Un poco de caldo de ave o verduras
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hacen:
Sofreímos la cebolla y los dientes de ajo pelados y cortados. Echamos las salchichas y las doramos un poco. Salamos a gusto, no mucho porque el oloroso da mucho sabor.
Añadimos el vino y el caldo y dejamos que se hagan. Cuando estén ya hechas y la salsa un poco espesa ya las tenemos listas…Fácil ¿no?, y muy ricas.
Como expliqué en mi otra receta de ratoncitos de ternera en tomate en mi casa se le llamaba «ratoncitos» a unos rollitos de filetes de carne rellenos y cogidos con un palillo.
Estos ratoncitos o rollitos se pueden hacer con ternera, cerdo, pollo…y rellenarlos con jamón cocido o ibérico, chorizo, queso más o menos curado…Se pueden «meter» en salsa o empanarlos, como en este caso.
Qué necesitamos:
Filetes de pollo finitos
Lonchas de chorizo o jamón
Lonchas finas de queso
Pan rallado
Huevos
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hacen:
En primer lugar es importante que los filetes sean finitos y, si no lo son, los aplastamos. Ponemos sobre cada filete una loncha de jamón o una rodaja de chorizo finita y otra de queso, que no sea duro para poder doblarlo bien.
Los unimos con un palillo y los empanamos con pan rallado y huevo batido.
Los freímos en aceite bien caliente y cuando estén dorados los sacamos y escurrimos.
Los podemos acompañar con ensalada, tomate aliñado…Buenísimos.
Aunque la gastronomía italiana tiene muchas coincidencias en todas sus regiones hoy dedico este artículo a la región de Campania, donde se ubican las ciudades de Pompeya, Nápoles y la Costa Amalfitana, lugares que he visitado recientemente.
No me voy a referir aquí a la cocina pompeyana de la Antigüedad, interesantísima y que aún sigue siendo investigada, sino a la actual, a los platos que se toman hoy día si visitamos la nueva Pompeya y sus alrededores.
Como en toda Italia en la Campania se come estupendamente, su cocina utiliza ingredientes de primera calidad, de cercanía, y con ellos elaboran platos riquísimos. Cuando vamos a comer a un restaurante o una trattoria lo primero que ofrecen para empezar son los antipasti. El antipasto es un entrante que se toma para abrir boca y suele consistir en ensaladas o un conjunto de embutidos y quesos variados.
La ensalada más típica es la Caprese, con rodajas de tomate fresco, queso Mozzarella con DOP de Campania, albahaca fresca y aceite de oliva virgen, que allí es de muy buena calidad.
Las tablas de embutidos y quesos son muy variadas, incluyen guanciale, que se hace con la papada del cerdo, salsicia, salami, prosciutto o jamón…y quesos variados de la zona.
La mozzarella y el parmigiano son los quesos más característicos, ambos con Denominación de Origen Protegida.
Estas tablas van acompañadas de frutos secos y aceitunas y son deliciosas.
Entre las verduras y hortalizas abundan las berenjenas que las ponen asadas, también como entrante, o al horno con tomate y queso alla parmigiana, otro plato que hay que probar, riquísimo.
Los tomatillos del Piennolo con DOP son pequeños y alargados, se cultivan en el área vesubiana, se recogen en racimos y se parecen a los cherry. Los usan crudos para ensaladas o cocinados en pizzas o platos calientes.
La reina de la gastronomía italiana es la pasta y en esta zona también lo es ya que la Campania es una de las regiones con mayor producción de pasta y con importantes fábricas en Nápoles y Salerno. Destacan las que llevan pescados y mariscos y las que llevan ragú.
Los scialatielli son típicos de esta región y, especialmente, de Amalfi. Con pescado y marisco son un plato exquisito pues, además de éstos, los acompañan con unas salsas exquisitas.
Uno de mis platos de pasta preferido es el llamado alle vongole, con almejas.
El pescado y el marisco también se toma cocinado de variadas maneras y, por ser zona costera, cuentan con un producto siempre fresco y de gran calidad.
En la costa amalfitana son muy curiosos los cuoppi o cucuruchos de pescado frito que venden en puestos callejeros, muy parecidos a nuestros freidores, y que suelen contener boquerones o anchoas, calamares y gambas.
La pasta con ragú es otra especialidad que hay que probar. El ragú napolitano se toma acompañando la pasta y se diferencia del ragú de la salsa boloñesa en que la carne de esta está picada y la de la salsa napolitana lleva la carne en trozos.
Desde la primera vez que los vi me llamaron la atención los taralli, que me recordaban a nuestros picos en forma de rosquillas.Se toman con el aperitivo acompañando a cualquier picoteo, y también los ponían en el desayuno, ya que son unas rosquillas de pan y almendras que apetecen a cualquier hora.
Y qué decir de las famosas pizzas napolitanas, hechas con masa de pan que estiran sin tocar los bordes que quedan altos, huecos y crujientes.
En Nápoles en el restaurante Pizzaioli Veraci dan curso y talleres a los pizzaioli, los profesionales cuyo arte de hacer pizzas fue declarado en 2017 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. En este establecimiento se toman unas pizzas increíbles, hechas como manda la tradición tanto en lo que se refiere a la masa como al horneado en horno de leña.
Respecto a los ingredientes éstos son muy variados, algunos más tradicionales como el tomate y el queso que suelen estar presentes casi siempre.
Otros más novedosos como los de algunas pizzas que vimos, aunque no probamos, como patatas fritas o asadas.
Los famosos fritos llamados arancini son croquetas grandes de arroz rellenas de carne, queso…y se venden también en puestos callejeros. Otros fritos son los fritattini hechos con patata o pasta, y la pizza frita que surgió en época de carestía, ya que el horno de leña resultaba caro y freir la masa era másbarato, y ya llegó para quedarse pues es muy solicitada.
Tras las comidas se suelen tomar los postres o dolci y de ellos hay un abanico muy amplio de opciones.
El babá, que es un bizcocho emborrachado con ron y con forma de seta que debe su nombre a su origen francés, herencia de la ocupación francesa en Nápoles. Actualmente es un dulce que se encuentra por todas partes, en confiterías, en restaurantes, por las calles…
Los canoli se hicieron muy famosos por sus numerosas apariciones en la serie Comisario Montalbano, en la que hacían las delicias del doctor Pasquano. Cuando éste muere Montalbano y sus compañeros le rinden homenaje tomando una caja de cannoli en la comisaría.
El cannolo es típico de Sicilia pero igualmente de la región de Campania. Su masa está elaborada con canela y agua de rosas, tiene forma de caña o tubo, de ahí su nombre, y se rellena con ricotta, frutas confitadas, frutos secos…
La sfogliatella es el dulce más típico de Nápoles. Su nombre se debe a que se prepara con masa sfoglia o de hojaldre. Se rellena concrema pastelera, ricotta, vainilla, canela o ralladura de naranja.
La delicia al limón es un postre fresco y riquísimo que se toma en la costa amalfitana, donde los limones son los protagonistas. Se elabora con un bizcocho esponjoso bañado con limoncello, y se rellena con crema de limón, cubierto con un merengue, también al limón.
Y para acompañar la comida hay una buena variedad de bebidas.
La cerveza más conocida es la Peroni que tiene algunas variedades.
Italia tiene muchos buenos vinos y en la Campania no faltan, blancos, tintos y rosados.
Hay vinotecas en las que la gente se toma un vino acompañado por unas tablas de embutidos y quesos como las que citamos más arriba. El Lacryma Christi por ejemplo es un vino blanco que se elabora a los pies del Vesubio y que es muy bueno, cuando lo probé repetí.
Y cómo iba a faltar el famoso limoncello, típico de esta zona y más concretamente de la costa amalfitana, elaborado con el limón sfusato, cultivado en Amalfi, Sorrento y sus alrededores. Su nombre es debido a su forma cónica, es grande, con una cáscara gruesa y un olor y aroma muy intensos. También elaboran meloncello, de color anaranjado porque se hace con la variedad cantalupo, para mi gusto está muy dulce.
Con estos limones se hacen también granizadas, dulces, caramelos…
Las calles están llenas de productos elaborados con estos limones y abundan las tiendas de recuerdos en las que los limones protagonizan los escaparates y expositores.
Y para acabar un buen café, expreso, ristretto, capuchino o como más guste. El café es muy bueno, aromático y con sabor más o menos intenso según la especialidad que elijamos.
En resumen no puedo decir otra cosa que en la región de la Campania, como en el resto de Italia, se come estupendamente, se trata de una comida sana, elaborada con ingredientes de cercanía y de calidad. La cocina de esta zona es mediterránea y, por ello, no resulta familiar, cercana, añadiendo las características propias de la zona.
Por último añadiré los nombres de los restaurantes donde hemos comido y bien, que nos han gustado mucho, aunque por supuesto hay más pero no pudimos conocerlos por falta de tiempo.
Pompeya:
Stuzzicò by Lucius, pequeño, con carta corta pero todo casero y muy rico. Repetimos.
Varnelli, es el restaurante de un hotel pero con ambiente familiar y agradable.
I Matti, con una carta muy variada, repetimos.
Salumeria Alcolica, para tomar vinos de la zona y tablas de embutidos y quesos.
Mercato Pompeiano, tiene dos locales, uno es restaurante y el otro pizzería.
Amalfi: L`Abside, en el centro de esta turística ciudad, muy buenos platos con pescados y mariscos del mar. Algo más caro.
Ercolano:Pappamonte, recomendado por un amigo que acertó.
Nápoles:Pizzeria Sorbillo, típica, en una calle muy concurrida lo que hace que, a la vez que comes, se está muy entretenido.
Pizzaioli Veraci, un templo dedicado a la pizza donde, como ya he dicho antes, forman a los pizzaioli profesionales. También se pueden tomar otros platos.
Parece que ya ha llegado el fresco y apetece tomar sopitas y cremas calientes. Aunque las cremas de verdura como la de puerro, la de calabaza y otras similares también están muy buenas frías.
En esta ocasión el ingrediente principal son los guisantes, que es mejor que sean frescos, pero si no los tenemos podemos usarlos congelados, aunque debemos descongelarlos bien antes. De todas formas el sabor que aportan los guisantes frescos no tiene comparación…además aportan mucha fibra y vitaminas A y C.
Qué necesitamos:
Un cuenco de guisantes frescos ya sin vainas
Una cuña de calabaza
Media cebolla
Un diente de ajo
Un pellizco de cominos
Un tomate
Un pimiento verde
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cómo se hace:
En un a olla echamos aceite y hacemos un sofrito con la cebolla, el ajo, el pimiento y el tomate. Cortamos la calabaza en dados y los añadimos, junto con los guisantes, salamos a gusto y añadimos agua y el comino.
Cocemos todo hasta que la calabaza esté tierna. Lo batimos en la batidora de vaso hasta que quede todo bien mezclado y cremoso.
Echamos la crema en cuencos individuales y podemos «decorar» con coscorrones de pan frito o, si no tenemos, picos triturados. Riquísima.
Tras un paréntesis en el que llevo un tiempo sin publicar, porque he estado de viaje, retomo la actividad con esta receta de rape que es estupenda.
Se denomina zarzuela a un estofado de pescado y mariscos que en un principio se elaboraba con los productos de descarte, era un plato barato que hacían los pescadores para comer. Poco a poco se ha convertido en un plato de más alto nivel ya que se usan pescados y mariscos de más categoría.
Qué necesitamos:
Una cola grande de rape
Mejillones frescos
Gambones o langostinos frescos
Dos dientes de ajo
Media cebolla
Un tomate o tomate triturado
Un vaso de vino blanco bueno
Tomillo
Pimienta molida
Unas hebras de azafrán
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hace:
Cocemos los langostinos o gambones y los dejamos en su punto, sin exceso de cocción. Abrimos los mejillones al vapor , quitamos las cáscaras y colamos el caldo de ambos y los reservamos.
Cortamos el rape en rodajas.
Hacemos un sofrito con el ajo, la cebolla y el tomate, echamos el rape y lo cocemos con caldo colado, vino y añadiendo azafrán, tomillo, sal y la pimienta. Dejamos que se ponga tierno y echamos los mejillones y los gambones o langostinos. Ya tenemos una exquisita zarzuela de rape que está para chuparse los dedos.
Esta es otra forma de comer verdura que sirve también para acompañar carnes o pescado. La tempura se puede hacer en casa o comprar la harina que venden ya preparada. En este último caso basta con seguir las instrucciones que suelen ser sencillas, añadir agua hasta formar una masa consistente.
Qué necesitamos:
Verduras cortadas en trocitos pequeños o palitos
Si hacemos la tempura:
100cc de agua fría
65 gr. de harina fina
Un huevo
Sal
Cómo se hace:
Cortamos las verduras bien en trocitos bien en tiritas, dependiendo de la verdura que sea.
Hacemos la tempura mezclando todo muy bien y vamos pasando por ella las verduras.
Calentamos aceite y, cuan do esté muy caliente, vamos friendo los trocitos, los escurrimos y listo.
Esta ensalada está inspirada en la riquísima Ensalada de atún ahumado y mango que se incluye en la carta de Casa Varo en Vejer, no es igual ni mucho menos pero también está muy buena.
En mi humilde versión he sustituido el atún, producto estrella del citado restaurante, rojo y de almadraba siempre, por salmón ahumado, y los ingredientes de la salsa, que tan amablemente me comentó Patri, no son exactamente los mismos, porque su secretillo tendrán y no lo desvelan, pero he hecho un apaño y, repito, el resultado es una ensalada riquísima.
Qué necesitamos:
Lechuga y otras hojas verdes para ensalada
Salmón ahumado en forma de lingote
Un mango grande, o dos pequeños
Un yogur con azúcar de caña
Pimienta molida
Comino
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Cómo se hace:
Lavamos bien las hojas verdes. Cortamos el salmón en daditos, por eso debemos comprarlo en forma de lingote. Si es en lonchas también es válido.
Hacemos la salsa mezclando bien con una batidora la pulpa del mango, el yogur, un poco de pimienta molida, comino y sal y, por último, un chorro de aceite. Debe quedar todo bien mezclado. A mí me quedó un poco espesa por lo que propongo no echar el yogur entero, sino dejar un poco.
Para tomarla mezclamos la salsa con las lechugas y el salmón y nos queda una ensalada riquísima, para tomar sola o acompañando algún otro plato de carne o pescado, por ejemplo.