Ha llegado el verano, y el calor…¡¡¡por fin!!!. Y está claro que comemos lo que el cuerpo nos pide según la estación, la temporada, si hace frío o calor…eso debió pensar Pedro Alvarez cuando se le ocurrió la idea de hacer estas casetas de playa, llenas de colorido, y con esferas de cereales bañadas en chocolate.
«La idea más refrescante de Pancracio», las han llamado.
También ha dejado translucir Pedro en esta idea su orígen gaditano pues, aunque estas casetas se veían también en playas del Norte, formaron parte durante bastante tiempo del paisaje de la playa de Cádiz.
Yo las recuerdo, aunque era muy pequeña, pero a veces se acuerda uno más de las cosas que vimos y nos pasaron hace mucho tiempo que de las que vivimos anteayer.

Eran de madera y algunas tenían un toldo de lona, y el espacio interior no daba para más que para cambiarse de ropa.
Además de estas casetas había otras de mimbre, más pequeñas.
No eran casetas, más bien una especie de sillones en forma de casetas, para sentarse protegiéndose del sol.
En la Playa de la Victoria, en los años 50 y posteriores, habia un andén de cemento que separaba las casetas de mampostería, en los bajos del Paseo Marítimo, de las de rayas blancas y rojas, que estaban sobre la arena. Así estuvieron hasta 1984 en que llevaron a cabo su demolición para la remodelación de la playa.Las casetas de mampostería con los techos ondulados eran denominadas «las olitas», por la forma de los mismos.
Pues esta es la idea que ha querido plasmar Pedro Alvarez con sus casetas de Pancracio, ha querido hacer un homenaje a estas casetas de madera tan típicas, tan características, y que con su destrucción quedaron en el olvido. El las ha rescatado del olvido haciéndolas de cartón, las boxes, y llenándolas de unas riquísimas bolitas.
Cada una de ellas contiene una deliciosa y nueva especialidad:
Las de rayas rojas contienen Chocomoras, esferas de cereal bañadas de chocolate blanco y moras.
Las de rayas amarillas contienen Chococó, las mismas esferas pero con coco.
Las de rayas azules contienen Chocafé, éstas con café.
También ha sacado unas casetas con rayas de los tres colores, que contienen Cristal Corazones, unos bombones en forma de corazones, de praliné de avellanas, bañados en chocolate con leche y envueltos en brillante rojo.
Cuesta trabajo decidirse por una u otra. Todo está riquísimo, las esferas crujientes, los corazones de praliné…
Pero no es éste el único homenaje que hace Pedro a la playa de Cádiz. Todos recordaremos a los barquilleros que recorrían la playa vendiendo barquillos. Y no solo por la playa, también por las calles.
El barquillero que iba por la playa llevaba al principio los barquillos con la ruleta. Posteriormente los llevaron en un canasto, tapados para preservarlos de la arena.

Era muy típica la imágen del barquillero en la calle con una ruleta que tenía unos números en la parte superior y, al dar vueltas la manivela se paraba en uno de ellos.

El niño afortunado recibía como premio un barquillo.
Estos barquilleros existieron durante muchos años, llegando a formar parte del paisaje urbano de algunas ciudades.
Pues en Pancracio han homenajeado también a estos barquilleros y han elaborado unos barquillos de colores, con sabores distintos, a frambuesa, mango, té verde, café, chocolate y arándanos.

Una apuesta firme la que ha hecho Pancracio con las casetas y los barquillos. Estos acaban de salir, pero las casetas, que ya llevan un tiempo en el mercado, están teniendo mucho éxito, y sobre todo están arrasando en EEUU y en ventas on line (también en otras ciudades y países había playas con casetas de rayas…).
Enhorabuena a Pedro y a todo su equipo pues el éxito es de todos.
¡¡Ahh!, y para Navidad hay sorpresa a la vista. Las casetas no son solo para el verano, como las bicicletas…