El karaage es una técnica culinaria japonesa, con ella se marinan trozos de alimentos, generalmente pollo, se rebozan y se fríen. Quedan muy jugosos por dentro y crujientes por fuera.
Es una receta sencilla, solo es necesario tener los ingredientes que tenemos que usar, pero actualmente son fáciles de encontrar en las tiendas de productos orientales. No resulta cara y cuando se prueba se repite, porque está riquísimo.
Qué necesitamos:
- 400 g de pollo deshuesado y en trocitos
- 10 g de jengibre
- 10 ml de mirin
- 10 ml de salsa de soja
- 10 ml de aceite de sésamo
- Un diente de ajo o una cucharita de ajo molido
Rebozado y fritura:
- 140 g harina de arroz, o trigo
- 40 g de puré de patatas en polvo
- 4 claras de huevo
- 40 ml de agua con gas fría
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen extra (ellos usan de girasol)
Cómo se hace:
En primer lugar marinamos el pollo, que ya estará cortado en trocitos, sin huesos. Mezclamos en un cuenco el jengibre rallado o en polvo, el ajo aplastado o en polvo, el mirin, la soja y el aceite de sésamo. Dejamos el pollo macerar de un día para otro en el frigorífico.
En un cuenco mezclamos la harina y el puré de patatas. Añadimos el agua con gas, las claras, la sal y la pimienta (un pellizco). En esta mezcla rebozamos los trocitos de pollo y los freímos en dos tiempos, para que queden muy crujientes por fuera y tiernos por dentro. Primero los freímos a 170º, los sacamos y subimos la temperatura del aceite a 200º, y volvemos a freírlos. Los escurrimos y listos.

Se pueden acompañar con salsa de soja o salsa sweet chili, o con mayonesa de soja, que se hace añadiendo a una mayonesa ya hecha un chorrito de salsa de soja. Y también podemos añadir nuestro toque occidental, una estupenda ensalada.
