Ayer estuve almorzando en el restaurante Arsenio Manila, ubicado en el Paseo Marítimo de Cádiz. Los que tengan memoria recordarán que allí estaba hace tiempo el Mesón del Duque, que regentaba Arsenio Manila,donde se comía y tapeaba muy bien. Ahora es su hijo Raúl quién llevan el negocio y le puso este nombre en homenaje a su padre. El sitio es muy bonito, tanto su parte exterior, mirando a la playa de la Victoria, como el interior, con una decoración muy agradable y acogedora. A ello se une la simpatía y buen hacer del maitre y los camareros y camareras.
Pero lo que más me llamó la atención fue lo rica que estaba la comida, lo elaborado que estaba cada plato, con productos de temporada y de mercado. Y precisamente una cosa relacionada con esto último me llamó la atención, que en la carta aparecen fotos de todos sus proveedores, y se dice el puesto del mercado de cada uno, en el Mercado de Cádiz, de Conil…Mi foto no es buena, pero he sabido posteriormente que Pepe Monforte ya había comentado este hecho, y su foto es mucho mejor.

http://www.cosasdecome.es/sin-categora/proveedores-que-dan-la-cara/
Lo que tomamos nos gustó mucho, dándose la situación de que, siguiendo las instrucciones que leimos en la carta, «si no es capaz de tomar todo… pida un recipiente y se lo lleva a casa. Estaremos encantados de dárselo», costumbre muy común en otros paises y que a nosotros aún nos da apuro practicar. Y así hicimos con medio plato de carne, estaba tan rica que era una pena dejarla allí…

Pues para picar tomamos unos raviolis de setas con crema de patatas, queso parmesano y langostinos salteados, que estaban para chuparse los dedos.


Y pulpo asado con la misma crema de patatas (para rebañar…) y pimentón, sin cortar en rodajitas, las patas del pulpo enteras, pero tan tiernas que se cortaban como mantequilla. Plato muy original.

Yo tomé unos lomos de dorada frequísimos, con guarnición y una salsa que «estrenaban» en la carta, de mostaza con Manzanilla de Sanlúcar. Exquisita.

La guarnición estaba formada por patatas rellenas de zanahoria y zanahoria rellenas de patatas. Buenísimo y original.
El otro plato fuerte fue Secreto a la baja temperatura con su guarnición de patatitas y verduras. Guarnición de la que se come, no de la que solo sirve para adornar el plato. Se hace metiendo en el horno la carne al vacío, para que suelte su jugo, y luego se pasa a una parrilla, solo vuelta y vuelta, para darle ese aspecto de asada tan rico. Buenísima.

De postre sorbete de limón y wodka.

Y leche frita con salsa de fresas.

Para beber tomamos un vino blanco muy bueno, de Somontano, se llama Pirineos, selección Mesache. De sabor afrutado, un poquitín dulzón, muy poco pero suficiente.
Repetiremos, porque es de los sitios de los que se sale diciendo «aquí hay que volver».