Hace poco tiempo que he visitado dos ciudades del Norte de Italia fascinantes, Ferrara y Bolonia, en la región de Emilia Romagna. Como suelo hacer siempre que hago un viaje y me gusta la comida de los lugares que he visitado, en esta ocasión voy a hacer lo mismo, sobre todo porque me ha llamado la atención lo bien que se come en esta parte de Italia.

Comenzaré por Ferrara que es la primera ciudad en la que estuve, y cuando pregunté dónde cenar la noche en que llegamos, me aconsejaron un sitio que aconsejo también a los que vayan por allí, Ristorante Raccano, donde se practica «L`Arte di Mangiar Bene». Además este restaurante está en el claustro de un convento y además de comer bien se disfruta del precioso entorno.

En Ferrara hay varias cosas típicas para comer, el pan llamado «coppia de Ferrara», con una parte central más blandita y cuatro cuernos retorcidos parecidos a los picos nuestros.

Los cappelletti son una especie de tortellini rellenos de carne y con forma parecida pero no igual.

La salama de sugo es un embutido hecho con carne de cerdo, pimiento, canela, vino de Bosco y coñac o ron.

El pampapato es un dulce típico que tiene su origen en el que hacían las monjas de clausura en el s.XVI durante las fiestas navideñas. Su nombre significa pan del Papa, y lleva harina, azúcar, almendras, chocolate, canela, fruta confitada y cáscara de naranja y limón. Hay muchos tipos de dulces riquísimos.


Otro restaurante que me gustó mucho y quiero destacar es el Cusina y Butega, que tiene una bodega estupenda, y donde se pueden degustar platos típicos bien elaborados mientras se contemplan quesos, embutidos, vinos…que están a la venta en el mismo establecimiento.

El lugar es, además, muy agradable. Allí probamos los cappelleti con caldo de carne que estaban riquísimos además de otros platos riquísimos.

Una noche fuimos a conocer la taberna Al Brindisi, junto a la Catedral, que se precia de ser la más antigua «del mundo», y así se puede ver en el Libro Guinness. En ella vivió Copernico cuando estudiaba en Ferrara. Se come bien y tienen buenos vinos, pero lo más atractivo es el local.

Ya en Bolonia lo primero que me llamó la atención fue el Mercado que se extiende entre la Via Clavature y la Via Pescherie Vechie en pleno centro de la ciudad. Pasear por esas calles estrechas es una delicia, se van viendo frutas y verduras que dan ganas de probar todas

Verduras variadísimas y frescas

Frutas frescas compartían espacio con frutos secos y exóticos

Es famosa por la mortadela, de tanta calidad como su tamaño y de un sabor exquisito.


El jamón de Parma es típico de toda la zona


Y los quesos Parmigiano y Grana Padano.

Los quesos tienen un tamaño enorme, en relación directa con lo ricos que están.

Dos restaurantes quiero destacar en Bolonia, por si algun día vais por allí.
La Trattoria Baraldi y el Tamburini. Este último durante el día es un establecimiento de venta de quesos y embutidos y, cuando cierra, se convierte en un restaurante donde se pueden degustas unos quesos y embutidos excelentes, acompañados de buenos vinos de la zona.

Ambos están en pleno centro de la ciudad y en un entorno cargado de buen ambiente.

Como podéis apreciar en esta zona de Italia no se pasa hambre, en general en toda la península italiana se come muy bien, pero ésta es especialmente famosa por su gastronomía.

Merece una visita, además porque son ciudades preciosas, medievales, renacentistas, en las que pasear por sus calles es una delicia. Y si a esto se une que se come estupendamente, mejor que mejor.

De hecho Canal Cocina le dedicó un reportaje a esta zona, dentro de su sección dedicada a Escapadas con gusto.